Almaraz

¿Por qué hay que cerrar Almaraz?

La energía nuclear es un rotundo fracaso social, medioambiental, económico y tecnológico. Esta energía no cumple ninguna de las premisas de la sostenibilidad, es más, la energía nuclear es el paradigma de la insostenibilidad. No ha cumplido ni siquiera la promesa de pleno empleo en las zonas allí donde está instalada.

La energía nuclear es muy peligrosa: la tragedia de Chernóbil lo dejó bien claro. Este accidente ha causado ya 200.000 muertes (según un informe de la Academia de Ciencias Rusa publicado en 2006). Más de 160.000 Km2 de Ucrania, Bielorusia y Rusia quedaron extremadamente contaminados. Entre 5 y 7 millones de personas siguen viviendo en esas zonas altamente radiactivas. En la Unión Europea, 45.000 Km2 quedaron contaminados con similares niveles de radiación.

ImageOtros accidentes graves con tecnología occidental: Uno de los más recientes ha sucedido el 27 de julio de 20006 en Formarsk (Suecia). Sin olvidar los de Three Mile Island (EE.UU.), Winscale (Reino Unido), Saint Laurent des Eaux (Francia), Tokaimura (Japón).

La planta atómica de Almaraz funciona de forma muy peligrosa, como demuestran sus reiterados incidentes. De hecho, ya tuvo un serio accidente en julio de 1988, cuando se produjo una importante fuga de agua radiactiva del circuito primario al secundario de 3,3 litros/minuto que produjo emisiones radiactivas gaseosas al medio ambiente exterior.

Además de ser una tecnología intrínsecamente peligrosa, las centrales nucleares son instalaciones de alto riesgo, al ser, como los hechos han demostrado, objetivo potencial de ataques terroristas. El plutonio para fabricar armas atómicas se obtiene de los residuos radiactivos generados en los reactores nucleares.

  • Es la energía más sucia.
  • Genera inevitablemente residuos radiactivos que seguirán siendo peligrosos durante decenas de miles de años y la industria no es capaz de encontrar una solución técnica satisfactoria para resolver este problema.
  • En su funcionamiento rutinario las centrales nucleares emiten radiactividad al aire y a los ríos, embalses o mares de los que dependen para su refrigeración. Aunque sean dosis bajas de radiación, su efectos son acumulativos y también provocan daños a la salud. Diversos estudios epidemiológicos han demostrado la relación entre las emisiones radiactivas procedentes de instalaciones del ciclo nuclear con la aparición de cáncer y otras enfermedades entre el público y también entre los trabajadores.
  • ¿Sabías que en los pueblos del entorno de la central nuclear de Almaraz se han detectado tasas anormalmente altas de cáncer de huesos, cáncer de mama, leucemias, malformaciones de nacimiento y otras enfermedades...?
  • En 1996, el Ministerio de Fomento reconoció, en un informe solicitado a instancias judiciales, que la central nuclear de Almaraz es la causa de la contaminación radiactiva de su entorno, al ser la responsable de que la concentración de tritio radiactivo en el Tajo aguas abajo de la central sean superiores a los valores ordinarios de la naturaleza.
  • Es la energía más cara. Construir una central nuclear de 1.000 MW cuesta entre 3.000 y 4.000 millones de euros. La energía nuclear sólo ha sido capaz de sobrevivir en los países donde ha contado con fuertes ayudas económicas estatales (directas o indirectas, vía el recibo de la luz). Es el caso de España y, aún más, de Francia, cuya apuesta por la energía nuclear se debe a su programa de armas atómicas. Un ejemplo: el coste estimado por el Gobierno para gestionar los residuos radiactivos en España es de más de 13.000 millones de euros, ¡Y los pagaremos los ciudadanos!. Mientras funcionan las centrales, las compañías eléctricas propietarias se lucran con su funcionamiento, pero una vez decidido su cierre es el Estado (y por tanto todos nosotros) los que costeamos su gestión.
  • Es la más rechazada socialmente: el último Eurobarómetro de la Comisión Europea demuestra que sólo el 4% de los españoles es partidario de la opción nuclear. Y es la fuente de energía que menos empleo genera por unidad de energía producida, menos que cualquier energía renovable.
  • Es una opción energética excluida del Protocolo de Kyoto. La energía nuclear NO es la solución al cambio climático, ni a la subida de los precios del petróleo (las centrales nucleares producen electricidad y por ello no son una alternativa viable técnicamente ni económicamente a los derivados del petróleo, que son mayoritariamente usados en el sector transporte).

La energía nuclear sí emite CO2. Considerando el ciclo completo de las tecnologías de generación eléctrica no-fósiles (es decir, la nuclear y las renovables), por cada kWh producido, la energía nuclear emite más CO2 que cualquiera de las energías renovables. Ello es porque en todas las etapas del ciclo nuclear –la minería del uranio, la fabricación del concentrado, el enriquecimiento del mismo, la fabricación del combustible nuclear, la construcción de las centrales nucleares, su mantenimiento y posterior desmantelamiento, la gestión de los residuos radiactivos, etc..- se consumen grandes cantidades de combustibles fósiles.

Existe un futuro no nuclear:

- Podemos prescindir de ella: Alemania y Suecia ya tienen programas en marcha de abandono gradual de la energía nuclear y al tiempo están cumpliendo con sus compromisos en el Protocolo de Kyoto. La razón es su apuesta por energías limpias (renovables y tecnologías de ahorro y eficiencia).

- Hay un enorme potencial sin aprovechar en España en la eficiencia energética y en las energías renovables (según un estudio reciente realizado para Greenpeace por el Instituto de Investigaciones Tecnológicas, en España las renovables podrían cubrir toda la demanda de energía prevista para el año 2050 y unas 56 veces la demanda de electricidad), Además en España hay un exceso de potencia eléctrica instalada que permitiría hacerlo sin sufrir problemas de suministro.

- El uranio se acaba. Según los estudios disponibles (como la última edición del Libro Rojo de la Agencia de la Energía Nuclear de la OCDE) las reservas de uranio-235 fisionable, el "combustible" de los reactores nucleares, alcanzarán sólo para unas pocas décadas más, aun considerando niveles de consumo como los actuales (hoy en día, 50 años después de su "nacimiento", la energía nuclear cubre tan sólo el 7% de las necesidades energéticas mundiales).

CALENDARIO

1982.- La movilización social extremeña logra que no se termine la construcción de las dos centrales nucleares previstas en Valdecaballeros (Badajoz), que pasan a quedar sometidas a la moratoria nuclear decretada por el Gobierno del PSOE.

1990.- Cierre definitivo de la central nuclear Vandellós-I (Tarragona), tras el accidente de Nivel 3 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares sufrido el 19 de octubre de 1989.

1995.- Se cancelan definitivamente los 5 proyectos nucleares en moratoria, Valdecaballeros I y II, Lemoniz I y II (Vizcaya) y Trillo II (Guadalajara).

2006.- Cierre programado de la central nuclear José Cabrera (Zorita) en Guadalajara, por motivos de seguridad, tras un intensa campaña social que representa el principio de desmantelamiento de la potencia de generación energética nuclear.

2010.- Cierre definitivo de la planta atómica de Almaraz, promesa electoral del psoe extremeño y compromiso del gobierno regional (Junta de Extremadura). Incumplida y renueva 10 años más hasta el 2020.

2013.-En el Boletín Oficial del Estado (BOE), núm. 164, de 10 de julio de 2013, páginas 51383 a 51387 (5 págs.), se publicó la orden de 5 de julio de 2013 por la que se establece el cese definitivo de la explotación de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos). La parada técnica real ya se había efectuado el 6 de julio de 2013.

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