¿POR QUÉ ES UN PELIGRO CONTINUAR CON LA CENTRAL NUCLEAR DE ALMARAZ?

CN ALMARAZ
 
Desde el Grupo de Trabajo de Energía de ADENEX se ha elaborado un exhaustivo informe sobre la historia de los dos grupos atómicos de la Central Nuclear de Amaraz. en él, se recoge información sobre esta central y se detalla año a año, todos los accidentes, fallos o problemas que esta central ha sufrido en sus 37 años de vida desde su construcción en el año 1981.
 
A continuación, os dejamos un breve resumen de este documento. Si queréis más información o leerlo completo podéis descargarlo a través de estos enlaces:
 
 
El invento militar y la construcción posterior de centrales nucleares en el mundo representa la más inquietante y traumática de las nuevas tecnologías del último siglo. Todos sabemos que los humanos estamos expuestos a catástrofes naturales, pero es de insensatos el programar a su lado una catástrofe, esta vez sí humana, para que su efecto sea aún más devastador. Este es el caso de Japón que además de un terrible terremoto, y una vez ocurrido, siguen sufriendo los efectos de una industria civil atómica que no necesitamos, que nadie en el planeta necesita. Denuncia, pues, a unos gobiernos irresponsables, y exigencia de cierre de todas las centrales del mundo como así se ha puesto de manifiesto en el Foro Social Mundial Antinuclear celebrado en Paris (noviembre 2017).
 
Por eso, en este momento, no está de más recordar la situación de la que tenemos más cercana en Extremadura. Almaraz fue la cuarta central nuclear española en abrirse, tras Zorita (cerrada en 2006), Garoña (cerrada en 2017) y Vandellos I (clausurada por un grave accidente en 1989). Hoy con estas 3 centrales cerradas, y de las 7 actuales en funcionamiento, la siguiente es Almaraz, cuyo permiso de explotación termina el 8 de junio de 2020.
 
En 1981 los dos grupos atómicos de Almaraz inauguran, según la jerga de su industria nuclear, una segunda fase de construcción, la denominada “segunda generación”, que venía a resolver todos los problemas tecnológicos y de producción. La unidad I inaugurada no pudo entrar en funcionamiento comercial hasta pasado un año y medio y la unidad II en 1983. Mal comienzo, pues, para una nueva tecnología que prometía un progreso significativo, tanto en diseño como en el cotidiano funcionamiento de la central.
 
Pero, una vez en marcha los problemas técnicos se suceden día tras día: Accidentes, calificados siempre de incidentes, errores, paradas no programadas, pequeños sabotajes, recargas fuera de la especificación, afectando a elementos esenciales de la seguridad, fallos humanos múltiples, faltas de previsión en la seguridad del recinto, alivios de presión sin los debidos controles de radiactividad, contaminación por tritio del río Tajo, problemas de refrigeración en el embalse de Arrocampo, transformadores incendiados, nueva inclinación de los edificios de combustible, fallos en los sistemas de medición de temperatura en el circuito primario, inutilidad y desconocimiento del plan de emergencia…, en definitiva, un cúmulo de problemas que han originado más de 4.000 modificaciones de diseño, algunas de gran envergadura.
 
Además, es notoria la falta de información, el ocultamiento y la falsedad en las declaraciones de las industrias propietarias de la central (Iberdrola, Gas Natural Fenosa y Endesa), que luego han tenido que rectificar, y la gran mayoría de las veces con la complicidad del órgano publico de control, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).
 
Justo en el primer año de funcionamiento técnico, 1981, después de la corrección de los asentamientos, se percibe un problema de diseño en origen en los generadores de vapor, que los hace potencialmente peligrosos: al compararlos con los mismos en otras centrales nucleares en funcionamiento, como la sueca de Ringhals, se detectan defectos y perforaciones provocados por las vibraciones en los tubos… ¿Qué se hizo? Seguir adelante, taponando los tubos dañados, asegurando que el desgaste estaba dentro de los márgenes de error previstos.
 
La indignación en la sociedad extremeña fue enorme, y de poco sirvieron los avisos y denuncias de ADENEX para no autorizar la producción comercial de Almaraz. Sin embargo, sí empezaron a calar en la población serias dudas respecto a otros dos grupos atómicos, en esos momentos en construcción, en Valdecaballeros. La presión democrática entonces hizo que la sociedad extremeña detuviera el proyecto (En 1984, el Gobierno declara la moratoria).
 
Pero Almaraz continúa. ADENEX denuncia otro fallo técnico fundamental en caso de parada por emergencia, como es el deficiente sistema de refrigeración, ya detectado en otras de su misma generación, que podría dar lugar a la fusión de núcleo y por lo tanto a una catástrofe. Pero fue en 1986, con una nueva denuncia de ADENEX por la fuga de agua radiactiva a través de una fisura de los tubos instalados en la brida de la vasija del reactor, cuando el presidente Rodríguez Ibarra destituye al Consejero por admitir públicamente la reiterada falta de seguridad y el peligro para la población de los dos grupos atómicos de Almaraz.
 
Año 1988, nuevo accidente de fuga radiactiva al exterior, originado por el mal estado de los tubos de los generadores de vapor, ocultado a la población, lo cual origina un expediente sancionador por parte del Ministerio de Industria, y que posiblemente tuviera serias repercusiones en la población del entorno, todavía sin aclarar.
 
Y así sucesivamente.
 
Mientras los propietarios divulgaban y reclamaban con éxito la enorme producción energética y su aportación al sistema nacional, algunos informes internos dentro de los municipios del entorno reconocían la poca incidencia en el empleo y el desarrollo sostenible en la comarca, que daba los mismos índices de paro que en cualquier otro lugar de la región.
 
Mientras, denuncias de nuevos escapes radiactivos en las piscinas de almacenamiento, nuevamente ocultados, graves defectos en las barras de control, y el descubrimiento de que la tapa de la vasija del reactor tiene importantes fisuras y agrietamientos. En 1996 admiten los errores de diseño, fundamentales para la continuación de la central, y no tienen más remedio que cambiar los generadores de vapor y las tapas de las vasijas de los reactores, entre otros elementos.
 
No han dejado de evidenciarse, negarse y reconocerse problemas, incluso con  incidencia apreciable en Portugal, a través del rio Tajo…, pero todo indica que los problemas de los nuevos generadores de vapor, la corrosión de algunos elementos de combustible, el deterioro de la vasija del reactor por agotamiento de los materiales, fallos continuos en las piscinas de refrigeración, dejadez en la protección contra incendios, fallo de una de las bombas de refrigeración,  sin válvulas de seguridad para prevenir una explosión de hidrogeno… Y la construcción de un ATI para intentar prolongar el funcionamiento más allá de la fecha autorizada en 2020.
 
Ante un CSN que sigue olvidando y no reconociendo los defectos aun presentes y no resueltos en Almaraz, desde ADENEX hacemos enteramente responsables tanto al gobierno regional como al nacional, de mantener un peligro potencial sin ninguna necesidad, ni para la región ni para el conjunto del estado en su sistema eléctrico actual.
 
Las anergias renovables, no generan residuos radiactivos, no crean problemas de seguridad nacional y en caso de una catástrofe natural no añaden nuevas amenazas. Por eso seguimos pidiendo al gobierno regional que el ahorro, la eficiencia y la energía solar activa y pasiva, son las anergias más limpias, seguras y sostenibles, para Extremadura.
 
Por estas razones pedimos el cierre definitivo de la central nuclear de Almaraz,
DE TODAS LAS CENTRALES DEL MUNDO
 
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