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DESARROLLO SOSTENIBLE Y ECONOMÍA AMBIENTAL

El desarrollo sostenible satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Así, el desarrollo sostenible reconoce las interdependencias entre la gente y su entorno, persiguiendo una armonización entre el medio ambiente, la sociedad y la economía. Para que el desarrollo sea sostenible debe ser ambientalmente sano, socialmente justo y económicamente viable.
La conservación de los ecosistemas y la biodiversidad tiene una gran importancia para el bienestar de la sociedad, a través de la prestación de diferentes servicios ambientales y comerciales. Sin embargo, la pérdida de biodiversidad es una preocupación bien fundamentada para la mayor parte de la población y una prioridad para los organismos internacionales.
Indudablemente, una de las causas que favorecen la pérdida de los valores ambientales se deriva de su no integración en la economía.
La Convención de la Diversidad Biológica de Naciones Unidas recomendó en 2010 a los gobiernos que extiendan la contabilidad nacional convencional integrando los bienes y servicios de los ecosistemas naturales.
La Unión Europea pretende que los ecosistemas y los servicios ambientales sean identificados y evaluados, calculando su valor económico y promoviendo la integración de ese valor en los sistemas de contabilidad nacional de los países antes del año 2020.
La economía ambiental tiene su origen en la valoración de las compensaciones por daños causados por las actividades económicas al medio natural.

LOS BANCOS DE CONSERVACIÓN
Son un mecanismo voluntario para la conservación de los recursos naturales, que facilita la participación del sector privado e implica a propietarios, gestores y usuarios del territorio como actores básicos de este modelo. Constituyen una nueva herramienta de conservación del patrimonio natural, eficiente económicamente, para compensar, reparar o restaurar las pérdidas netas de valores naturales, con resultados medibles. Es un modelo que lleva aplicándose desde hace varias décadas en otros países para preservar hábitats naturales.
Estos bancos de conservación están contemplados en la Ley española  de Evaluación Ambiental (Ley 21/2013, de 9 de diciembre), que establece la posibilidad del uso de los créditos de los bancos de conservación como medidas compensatorias o complementarias previstas en la legislación de evaluación ambiental, responsabilidad medio ambiental o sobre patrimonio natural y biodiversidad, con el objetivo de que los efectos negativos ocasionados a un valor natural sean equilibrados por los efectos positivos generados sobre el mismo o semejante valor natural, en el mismo o lugar diferente.

El Plan Estratégico del Patrimonio Natural y la Biodiversidad aconseja explorar y regular los Bancos de Conservación, con el objetivo de buscar fórmulas que permitan la financiación de la conservación de la naturaleza desde fuentes privadas.
Los titulares de los terrenos incluidos en un banco de conservación deben conservar los valores naturales creados o mejorados, debiendo estos terrenos destinarse solo a usos que sean compatibles con los citados valores naturales.
De una parte se cuantifican los proyectos de conservación en “créditos” y de otra los daños al medio ambiente causados por los proyectos en “unidades de impacto ambiental residual”. Así, el promotor sabrá cuantos créditos son necesarios para compensar las unidades de impacto ambiental residual que genera su proyecto, con el fin de garantizar la no pérdida neta de biodiversidad.
Es preciso advertir que esta figura de compensación ecológica está concebida bajo la aceptación de un condicionante básico: La “jerarquía de mitigación”, que exige seguir una secuencia de pasos previos: evitar, minimizar, reparar y compensar, después de haber realizado todo el trámite de evaluación de impacto ambiental.
Este sistema incentiva y ayuda a financiar la conservación de la naturaleza y beneficia además a los propietarios de tierras que albergan hábitats o especies protegidas, al verse valorada su labor de conservación y mejora del territorio en forma de créditos ambientales, que proporcionan una compensación económica.

Principios del OFFSET
El Business and Biodiversity Offset Programme es una alianza internacional de organizaciones públicas y privadas con el objetivo de demostrar que las compensaciones de biodiversidad son mucho más efectivas a la hora de efectuar compensaciones ambientales que las compensaciones que se ejecutan de manera tradicional.
El BBOP ha desarrollado un estándar que permite analizar y comparar las opciones de compensación de afecciones sobre la biodiversidad. En este estándar define unos principios que han de cumplir los offsets para que éstos cumplan con los criterios de partida establecidos:

  1.   Adherencia a la jerarquía de la mitigación
  2.   Límites a lo qué se puede compensar
  3.   Contexto del paisaje
  4.   No pérdida neta
  5.   Resultados adicionales de la conservación
  6.   Participación de los actores
  7.   Equidad
  8.   Resultados a largo plazo
  9.   Transparencia
 10.   Ciencia y conocimiento tradicional.

 

 

El Proyecto “Iniciativas extremeñas de Bancos de Conservación de la Naturaleza” está enmarcado en el programa Red Municipal de Participación y Concienciación Social sobre la Economía Verde y el Patrimonio Natural en Extremadura,  que forma parte de Extremadura 2030 y es fruto de una colaboración entre la junta de Extremadura y la Asociación de Universidades Populares de Extremadura.

Extremadura 2030 es el modelo extremeño de economía verde y economía circular que pretende convertir a nuestra región en el año 2030 en un referente de estas economías con alcance internacional, constituyéndose en un modelo con identidad propia, al mismo tiempo que contribuye al bienestar, dignidad y calidad de vida de la ciudadanía.