ADENEX recorrió la Sª de Açor y la Sª da Estrela

 

 

Hay lugares mágicos que te trasladan a otra época o te abducen y te abstraen perdiendo toda noción de la realidad. Uno de estos rincones está en Portugal, de no muy fácil acceso, por algo lo llaman el pueblo en el fin del mundo... nosotras pudimos comprobarlo, aunque no era la primera vez que viajábamos a Piódão, escondido en un recodo de la Serra da Açor.

La Serra da Açor fue una de las zonas más afectadas por el tremendo incendio que sufrió Portugal en 2017, arrasando zonas de pinos y eucaliptos y salvándose los espacios protegidos de Fraga da Pena y Mata da Margaraça, dos zonas de gran valor natural y consideradas el último reducto de vegetación original en el centro del país.

En esta zona guardan a buen recaudo las tradiciones, pudiendo visitar hoy en día al último cucharero que se encuentra en la población de Pardieros y subir a la Torre de la Paz, en Benfeita, donde todavía, cada 7 de mayo, hacen sonar 1620 campanadas, tantas como días se mantuvo Portugal fuera de la Segunda Guerra Mundial.

El agua y la pizarra son los principales protagonistas de este paisaje agreste, pudiendo disfrutar en verano de las numerosas piscinas naturales que se encuentran diseminadas por el territorio, entre ellas, la que nos encontramos en la imagen de portada de este artículo, Foz d'Égua.

 

 

Durante nuestro regreso, cruzamos la Serra da Estrela, subiendo a Torre, el punto más alto de Portugal Peninsular con 1.993 metros de altura sobre el nivel de mar. Un pequeño aperitivo para lo que nos espera en uno de nuestros viajes de primavera, donde conoceremos más a fondo el Parque Natural da Serra da Estrela.

 

 

 

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