VIAJE A OPORTO Y VALLE DEL DUERO

Del 21 al 24 de octubre, un entusiasta grupo de personas socias y simpatizantes de ADENEX emprendimos un nuevo viaje hacia uno de los destinos más evocadores de la Península Ibérica: Oporto y el Valle del Duero. Durante cuatro intensos días recorrimos paisajes llenos de historia, cultura, vino y naturaleza, en una experiencia que nos permitió comprender mejor la estrecha relación entre el ser humano y el entorno natural del norte de Portugal.
Nuestro destino comenzó el 21 de octubre, cuando partimos desde Extremadura rumbo a tierras lusas. La primera parada nos llevó a Aveiro, conocida como la “Venecia portuguesa”, donde los canales, las barcas moliceiras y las fachadas coloridas componen un paisaje de luz y serenidad. Allí disfrutamos de la gastronomía local y de un paseo entre las playas de Barra y Costa Nova, un recorrido por pasarelas de madera disfrutando de una increíble puesta de sol.
El segundo día estuvo dedicado a descubrir el alma de Oporto, ciudad Patrimonio de la Humanidad. De la mano de nuestra guía, Andreia Lopo, paseamos por su casco histórico, entre empinadas calles, azulejos centenarios y miradores con vistas al río Duero. Andreia nos transmitió, con su conocimiento y simpatía, el espíritu auténtico de la ciudad, esa mezcla de melancolía y vitalidad que la hace única. Tras un almuerzo en un restaurante local, visitamos el majestuoso Palacio de la Bolsa, ejemplo del esplendor comercial del siglo XIX y una joya arquitectónica que resume la historia económica de Portugal. La tarde finalizó con tiempo libre en La Ribeira, donde muchos disfrutamos del ambiente junto al río y de la gastronomía portuense.

El tercer día fue, sin duda, uno de los momentos más especiales del viaje: la travesía fluvial por el río Duero. Desde el muelle de Estiva embarcamos hacia Régua, navegando entre viñedos en terrazas y colinas cubiertas de verde, en un paisaje declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. A bordo, brindamos con vino de Oporto y compartimos un almuerzo mientras ascendíamos las esclusas de Crestuma-Lever y Carrapatelo, admirando la grandiosidad de las obras hidráulicas y la belleza natural del valle. En Régua, continuamos hacia Amarante, una pequeña joya del norte portugués con su emblemático puente de São Gonçalo sobre el río Támega. Su atmósfera tranquila y su patrimonio barroco fueron el broche perfecto para un día inolvidable.

El último día, antes de regresar, aún tuvimos tiempo para una última mirada a Oporto. Paseamos por la plaza de la Catedral, con sus vistas impresionantes sobre la Ribeira, y la Iglesia de Santa Clara, una joya del barroco portugués que nos dejó sin palabras por la riqueza de su ornamentación. Pasear por el Puente de San Luis I, símbolo indiscutible de la ciudad, fue una despedida perfecta antes de emprender el regreso, con una última parada en Aveiro para compartir la comida y las últimas impresiones de un viaje lleno de momentos compartidos.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Andreia Lopo, cuya profesionalidad, amabilidad y profundo conocimiento del patrimonio natural y cultural de Portugal fueron clave para que este viaje resultara tan enriquecedor. Y, por supuesto, gracias también a todo el grupo participante, por su entusiasmo, compañerismo y espíritu de descubrimiento.
Este viaje a Oporto y el Valle del Duero reafirma el compromiso de ADENEX con el turismo ambiental responsable: conocer para respetar, viajar para aprender, y compartir para conservar. Portugal nos recibió con los brazos abiertos, y nosotros volvemos con la certeza de haber vivido una experiencia que une naturaleza, historia y amistad.