Viajes Ambientales por Álava y Guipuzcoa 17-21 noviembre

Entre los días 17 y 21 de noviembre, un grupo de ADENEX realizamos un viaje ambiental por tierras vascas, recorriendo algunos de los rincones más representativos de Álava y Gipuzkoa. A pesar del frío, la lluvia y el temporal previsto, nada detuvo a este magnífico grupo, que supo disfrutar plenamente tanto de los paisajes como de la cultura, la historia y la naturaleza del País Vasco.
Llegamos a Vitoria-Gasteiz en la tarde del primer día, tras cruzar buena parte de la península. La capital vasca, conocida por su vocación verde y su equilibrio entre patrimonio y sostenibilidad, nos recibió con una visita muy especial: “Vitoria de Leyenda”, un recorrido diferente al habitual que nos llevó por historias, personajes y rincones misteriosos que forman parte de la identidad de la ciudad.
Como colofón, pudimos asistir a un particular encendido de los faroles en el Museo de los Faroles, una tradición arraigada en la vida cultural vitoriana. Esta experiencia nocturna marcó un inicio lleno de magia para el viaje.

El segundo día nos dirigimos al Santuario de Aránzazu, un enclave emblemático enclavado en un paisaje espectacular de barrancos y formaciones rocosas. Allí realizamos una pequeña ruta que conecta el santuario con la Escuela de Pastores, en el Caserío de Gomiztegi, donde aprendimos sobre la relación ancestral entre el pastoreo, el territorio y la biodiversidad.

La visita, además de didáctica, nos permitió comprender el valor ecológico y cultural del pastoreo tradicional, así como degustar algunos de los quesos elaborados en la zona.

Por la tarde nos adentramos en Oñati, una joya del Alto Deba conocida por su impresionante patrimonio. Durante la visita guiada, descubrimos la Universidad Sancti Spiritus y su casco histórico.

Durante este día estuvimos acompañados por nuestro guía Vicente, extremeño de nacimiento, cuya presencia nos hizo especial ilusión y reforzó los vínculos entre territorios que comparten raíces e intereses comunes.
El tercer día estuvo dedicado a la Llanada Alavesa, comenzando por la iglesia de San Martín de Tours en Gazeo, con sus peculiares pinturas murales del siglo XIV, y continuando por una visita a Salvatierra/Agurain, donde recorrimos calles blasonadas, murallas y templos fortificados que narran siglos de historia. La jornada concluyó en el Santuario de Estíbaliz, la gran joya del románico alavés, ubicado en un entorno natural privilegiado que invita a la contemplación y al sosiego.

El cuarto día quedó marcado por el temporal. La ruta prevista al Laberinto de Arno, uno de los parajes kársticos más singulares de Euskadi, tuvo que suspenderse debido a la nieve acumulada en el puerto que hacía imposible llegar con seguridad al punto de inicio. Sin embargo, lejos de suponer un contratiempo, la alternativa resultó una experiencia muy enriquecedora. Nos desplazamos hasta el Centro de Interpretación de Ataria, en el Parque de Salburua, donde realizamos un recorrido por su humedal urbano, considerado uno de los enclaves de mayor valor ecológico de Vitoria-Gasteiz.
Allí, bajo la guía de Ibai, aprendimos sobre las aves que habitan y visitan esta zona, así como sobre la importancia de los humedales en la conservación de la biodiversidad y en la regulación natural del entorno.

Finalmente, el día 21, Vitoria nos despedía con una preciosa nevada. Así, emprendimos el regreso con la sensación de haber vivido una experiencia muy completa, en la que naturaleza, cultura y convivencia se entrelazaron a pesar de las inclemencias meteorológicas. Porque, sin duda, ni el frío ni el agua pudieron con este estupendo grupo, siempre dispuesto a aprender, a caminar y a dejarse sorprender por cada paisaje y cada historia del País Vasco.