Viajes Ambientales

Disfruta viajando verde con Adenex

Viajes Ambientales es un programa que surge a partir del Proyecto de Turismo Rural y Medioambiental Extremadura Verde en la Mirada en el año 2012. Abierto desde entonces a todo el público, mantiene la calidad, el estilo y las claves que definían el proyecto anterior, entre otras, el trato humano directo y la innovación constante de contenidos y métodos. Visitamos destinos y rincones de toda la Península Ibérica, Marruecos, … basándonos principalmente en los valores ambientales, que complementamos con patrimonio, gastronomía, tradiciones, artesanía… y todo aquello que nos lleve a conocer y acercarnos a las costumbres, la vida, las gentes… y todo lo que caracteriza a la comarca, provincia o región que estamos explorando. Cada viaje es único, con muchas horas de trabajo en busca de contenidos que sorprendan y emocionen a través de los sentidos, escogiendo cada detalle pensando en el viajero que busca conocer, aprender, descubrir, vivir… abrir su mente.

Ya estamos preparados para los viajes ambientales 2026

La nueva temporada de Viajes Ambientales de ADENEX nos invita a recorrer, entre marzo y julio de 2026, algunos de los paisajes más valiosos de la Península Ibérica, Marruecos y Portugal. Proponemos rutas que combinan naturaleza, cultura, patrimonio y aprendizaje, siempre desde una mirada respetuosa con los territorios y sus comunidades. Son viajes pensados para disfrutar despacio, interpretar el entorno y descubrir cómo se entrelazan historia, biodiversidad y modos de vida tradicionales.

La programación arranca en marzo con el Parque Natural de los Alcornocales - Parque Natural del Estrecho y Reserva Natural del Peñón, un territorio donde los acantilados atlánticos y la historia milenaria conviven en un mosaico único. Alcalá de los Gazules, las rutas bajo alcornocales centenarios, Tarifa, las ruinas romanas de Baelo Claudia o la gran duna de Bolonia conforman un viaje ideal para comenzar la primavera, acompañado por la imponente Reserva Natural del Peñón de Gibraltar.

A finales de marzo viajamos al Norte Alicantino, un paisaje abrupto y luminoso marcado por castillos, fuentes naturales y sierras mediterráneas. Conoceremos Guadalest, la Fuente del Algar, Alcoy, Denia, la Sierra de Mariola o la Cueva de las Calaveras, acercándonos a un territorio donde el agua y la piedra han moldeado paisajes de gran singularidad.

En abril cruzamos la frontera para adentrarnos en Évora y el corazón del Alentejo, una región serena que atesora patrimonio megalítico, tradiciones rurales y un valioso conjunto histórico. El Palacio Ducal de Vila Viçosa, la Capilla de los Huesos, la Catedral de Évora, la artesanía de Sao Pedro do Corval y un paseo en barco por Alqueva conforman una propuesta culturalmente muy completa.

También en abril emprendemos nuestro viaje más largo: Marruecos, un itinerario que nos acerca a kasbahs legendarias, ciudades imperiales y la inmensidad del Sáhara. Ait Ben Haddou, Rabat, Marrakech, la Mezquita Hassan II y una noche en jaimas en el desierto de Merzouga, junto a las gargantas del Todra, crean un recorrido diverso y profundamente inspirador.

En mayo nos sumergimos en la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón, un territorio de tradición artesana, aldeas de arquitectura popular y bosques húmedos atlánticos. Taramundi, la Ruta de los Ferreiros, Castropol o Villanueva de Oscos nos acercan a formas de vida que conservan un diálogo respetuoso con la naturaleza.

Ya en junio exploramos el Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón, junto con Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana. Es un viaje que une geología, paisaje kárstico, pueblos con encanto y el relato científico sobre nuestra propia historia como especie.

Cerramos la temporada en julio en el Valle del Baztán, una de las joyas verdes del norte peninsular. Elizondo, las cuevas de Zugarramurdi, Amaiur, el tren cremallera de Larrun o el Jardín Histórico del Señorío de Bértiz nos invitan a descubrir un valle de tradición rural, bosques húmedos y mitología viva.

Cada destino ha sido seleccionado con mimo, priorizando espacios naturales frágiles, culturas locales y experiencias que favorezcan el aprendizaje colectivo.

Para inscribiros o solicitar información, podéis contactar con ADENEX en el 924 38 71 89, escribir un correo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o enviar un WhatsApp al 655 87 14 82.

Las plazas son limitadas debido al tamaño reducido de los alojamientos rurales, por lo que recomendamos reservar cuanto antes.

DESCARGAR FOLLETO

Cerramos la temporada 2025 de Viajes Ambientales con un recorrido íntimo y entrañable por La Serena

La temporada 2025 de Viajes Ambientales de ADENEX llega a su fin, y lo hace de la mejor manera posible: con una salida pequeña, cuidada y profundamente cercana. Nuestro último viaje del año nos llevó al corazón de La Serena, uno de los paisajes más singulares de Extremadura, en una edición en la que este ha sido el único destino dentro de nuestra región.

Un grupo reducido de nueve participantes nos acompañó en esta propuesta, algo que ocurre de vez en cuando y que convierte la experiencia en una vivencia mucho más familiar, donde cada conversación, cada parada y cada encuentro cuentan.

 

Durante tres días recorrimos caminos históricos, horizontes de estepa, memoria viva y proyectos locales que sostienen el territorio. Y, como en cada viaje, lo hicimos de la mano de personas que comparten su conocimiento con cercanía, rigor y pasión.

La primera parada fue el santuario tartésico-ibérico de Cancho Roano, una joya única en la península por su estado de conservación y su aura de misterio. La visita guiada por Javier, a quien agradecemos nuevamente su profesionalidad y su manera de contar, nos permitió adentrarnos en las civilizaciones prerromanas que habitaron estas tierras. Su entusiasmo volvió a recordarnos por qué este lugar es uno de los tesoros arqueológicos más fascinantes de Extremadura.

 

Tras ello, nos recibió Zalamea de la Serena, con su mezcla de legado romano, arquitectura tradicional y resonancias literarias. Gracias a Jacinto, descubrimos rincones, historias y curiosidades sorprendentes, que nos dejaron con la sensación de que aún queda mucho por descubrir en este municipio que guarda identidad y memoria en cada esquina.

 

La tarde nos llevó hasta Puerto Mejoral y al Observatorio de Aves Francisco Carbajo, donde el paisaje se abre en capas de tonos dorados y se convierte en un lugar privilegiado para la observación de aves. Ya al caer el día, llegamos al hotel El Refugio de los Templarios, donde David nos acogió con la calidez de quien siente su tierra y la comparte con cariño. A pocos pasos, los Olmos de Cabeza del Buey, catalogados como árboles singulares, nos recordaron la importancia de conservar lo extraordinario desde lo cotidiano.

 

Después del alojamiento, Juanjo, concejal de Cabeza del Buey y miembro muy querido de la familia de ADENEX, nos acompañó hasta el Santuario de Nuestra Señora de Belén, un espacio declarado Bien de Interés Cultural que destaca por sus pinturas murales de gran viveza, auténticas joyas populares que envuelven la nave en escenas cargadas de simbolismo y color.

 

El templo conserva ese aire sobrio, antiguo y sorprendentemente expresivo, donde cada trazo habla de la fe y la creatividad de generaciones pasadas. Gracias a la mirada cercana y afectuosa de Juanjo, la visita se convirtió en un momento íntimo, lleno de detalles que solo quien conoce profundamente este lugar puede transmitir.

La mañana siguiente nos regaló un recorrido panorámico por los paisajes de La Serena, un mosaico donde conviven la estepa cerealista y la dehesa, hogar de especies emblemáticas que pudimos observar en diferentes paradas estratégicas.

 

Uno de los momentos más especiales de la jornada llegó de la mano de Antonio, de Quesos Reborto, que nos abrió las puertas de su proyecto local, un ejemplo de emprendimiento rural que pone en valor el territorio. Entre bosque mediterráneo, una antigua trinchera de la Guerra Civil y la visita a la cueva y la zona de afinado, disfrutamos de una experiencia completa que culminó con una cata de quesos artesanos. Su conocimiento y compromiso con su pueblo nos inspiraron profundamente.

La tarde nos llevó al Cerro Masatrigo, esa montaña mágica que emerge en mitad del embalse de La Serena, un icono natural que nunca deja indiferente. Allí la luz del invierno nos regaló una de las estampas más bellas del viaje.

 

El último día viajamos hasta Castuera, territorio de quesos, turrones e historia. Visitamos el Museo del Turrón, ubicado en una antigua fábrica de harina, donde conocimos la importancia
cultural y gastronómica de un producto que forma parte de la identidad serona.

Antes del regreso, hicimos una última parada en el Yacimiento de Hijovejo, que puso el cierre perfecto a un viaje lleno de patrimonio, paisaje y aprendizaje.

A todas las personas que se sumaron a esta última aventura de 2025: gracias. A quienes nos guiaron, nos abrieron sus puertas y compartieron con nosotros su saber, gracias por hacer del territorio un lugar vivo y acogedor.

Muy pronto presentaremos el programa de destinos primavera-verano, una nueva propuesta para seguir recorriendo paisajes, historias y proyectos que cuidan la tierra y a las personas.

La Serena nos ha recordado, una vez más, que Extremadura es un lugar donde aún queda mucho por descubrir… y que hacerlo en buena compañía lo cambia todo.

 

OTOÑO MÁGICO EN EL PARQUE NATURAL DE URBASA-ANDÍA

Entre el 3 y el 7 de noviembre, un grupo de personas socias y simpatizantes de ADENEX emprendimos un viaje al norte peninsular para descubrir los secretos del Parque Natural de Urbasa-Andía, en Navarra. Han sido unos días en los que la naturaleza nos envolvió en su plenitud otoñal: bosques teñidos de rojos, ocres y dorados, nieblas que danzaban entre las hayas, y ese aire fresco y limpio que solo el otoño navarro sabe ofrecer.

El recorrido comenzó con un alto en el Cerrato palentino, donde visitamos las impresionantes bodegas excavadas de Baltanás y el Museo del Cerrato. Tras la parada cultural y gastronómica, continuamos nuestro camino hacia Navarra, con la ilusión puesta en los parajes del norte.

El primer día en tierras navarras nos adentramos en el universo rural de Lacturale, un centro de interpretación dedicado al ganado vacuno de leche. Allí aprendimos el proceso que hay detrás de un simple vaso de leche y conocimos el esfuerzo y los valores del trabajo ganadero sostenible.

Esa misma tarde, realizamos la ruta de los Robles Milenarios de Etxarri-Aranatz, un recorrido que nos transportó a otro tiempo. Entre caminos cubiertos de hojas y la luz dorada del atardecer, descubrimos robles majestuosos. Sus troncos retorcidos y su porte imponente son testigos silenciosos de siglos de historia natural y humana. Pasear entre ellos fue una experiencia profundamente conmovedora: una lección viva sobre la resiliencia de los bosques y la importancia de proteger estos monumentos naturales que conectan pasado y presente.

Pero sin duda, el momento más esperado llegó con la ruta al Nacedero del Urederra, una de las joyas naturales más emblemáticas de Navarra. Guiados por Koldo Villalba, el mejor guía de naturaleza de la región —y un auténtico apasionado de su tierra—, nos adentramos en un sendero que parecía sacado de un cuento. El río Urederra (“agua hermosa” en euskera) nos regaló su espectáculo de cascadas y pozas turquesas, mientras el hayedo, vestido con todos los tonos del otoño, formaba un techo dorado bajo el que caminamos en silencio y asombro. Koldo supo transmitirnos su conocimiento y su amor por la naturaleza con esa mezcla de sabiduría, humor y respeto que lo caracteriza. Gracias a él, cada piedra, cada hoja y cada brizna de musgo adquirieron un nuevo significado.

El viaje continuó con la visita al Monasterio de Iranzu, joya cisterciense escondida entre montañas, donde el silencio del claustro parecía dialogar con el rumor del bosque. Y al día siguiente, nos esperaba otra experiencia inolvidable: la ruta por el Hayedo Encantado y el Balcón de Pilatos. Allí, entre árboles cubiertos de musgo y raíces retorcidas, sentimos la magia de los bosques viejos, esos espacios donde la naturaleza se expresa libremente. Desde el mirador, a más de 300 metros de altura, contemplamos el valle de las Améscoas en todo su esplendor, una panorámica que nos dejó sin palabras.

Terminaba el día con una parada en Puente la Reina, con su emblemático puente románico del Camino de Santiago, emprendimos el regreso con el corazón lleno y la memoria repleta de momentos compartidos.

Más allá de los paisajes y las rutas, este viaje fue también un encuentro humano. El grupo de ADENEX que participó en la experiencia disfrutó de una convivencia ejemplar: risas en el autobús, charlas durante las comidas, canciones improvisadas y una complicidad que fue creciendo día tras día. La naturaleza, como siempre, sirvió de punto de unión y nos recordó por qué hacemos lo que hacemos: para conocer, proteger y amar nuestro entorno.

Volvemos de Urbasa-Andía con la certeza de que los bosques otoñales de Navarra quedarán grabados para siempre en nuestra memoria. Gracias a Koldo Villalba por su entrega y conocimiento, y a todas las personas participantes por mantener vivo el espíritu de ADENEX: viajar de forma sostenible, aprender de la naturaleza y fortalecer los lazos que nos unen como comunidad comprometida con la naturaleza.

 

Viajes Ambientales por Álava y Guipuzcoa 17-21 noviembre

Entre los días 17 y 21 de noviembre, un grupo de ADENEX realizamos un viaje ambiental por tierras vascas, recorriendo algunos de los rincones más representativos de Álava y Gipuzkoa. A pesar del frío, la lluvia y el temporal previsto, nada detuvo a este magnífico grupo, que supo disfrutar plenamente tanto de los paisajes como de la cultura, la historia y la naturaleza del País Vasco.

Llegamos a Vitoria-Gasteiz en la tarde del primer día, tras cruzar buena parte de la península. La capital vasca, conocida por su vocación verde y su equilibrio entre patrimonio y sostenibilidad, nos recibió con una visita muy especial: “Vitoria de Leyenda”, un recorrido diferente al habitual que nos llevó por historias, personajes y rincones misteriosos que forman parte de la identidad de la ciudad.

Como colofón, pudimos asistir a un particular encendido de los faroles en el Museo de los Faroles, una tradición arraigada en la vida cultural vitoriana. Esta experiencia nocturna marcó un inicio lleno de magia para el viaje.

El segundo día nos dirigimos al Santuario de Aránzazu, un enclave emblemático enclavado en un paisaje espectacular de barrancos y formaciones rocosas. Allí realizamos una pequeña ruta que conecta el santuario con la Escuela de Pastores, en el Caserío de Gomiztegi, donde aprendimos sobre la relación ancestral entre el pastoreo, el territorio y la biodiversidad.

La visita, además de didáctica, nos permitió comprender el valor ecológico y cultural del pastoreo tradicional, así como degustar algunos de los quesos elaborados en la zona.

 

Por la tarde nos adentramos en Oñati, una joya del Alto Deba conocida por su impresionante patrimonio. Durante la visita guiada, descubrimos la Universidad Sancti Spiritus y su casco histórico.

Durante este día estuvimos acompañados por nuestro guía Vicente, extremeño de nacimiento, cuya presencia nos hizo especial ilusión y reforzó los vínculos entre territorios que comparten raíces e intereses comunes.

El tercer día estuvo dedicado a la Llanada Alavesa, comenzando por la iglesia de San Martín de Tours en Gazeo, con sus peculiares pinturas murales del siglo XIV, y continuando por una visita a Salvatierra/Agurain, donde recorrimos calles blasonadas, murallas y templos fortificados que narran siglos de historia. La jornada concluyó en el Santuario de Estíbaliz, la gran joya del románico alavés, ubicado en un entorno natural privilegiado que invita a la contemplación y al sosiego.

El cuarto día quedó marcado por el temporal. La ruta prevista al Laberinto de Arno, uno de los parajes kársticos más singulares de Euskadi, tuvo que suspenderse debido a la nieve acumulada en el puerto que hacía imposible llegar con seguridad al punto de inicio. Sin embargo, lejos de suponer un contratiempo, la alternativa resultó una experiencia muy enriquecedora. Nos desplazamos hasta el Centro de Interpretación de Ataria, en el Parque de Salburua, donde realizamos un recorrido por su humedal urbano, considerado uno de los enclaves de mayor valor ecológico de Vitoria-Gasteiz.
Allí, bajo la guía de Ibai, aprendimos sobre las aves que habitan y visitan esta zona, así como sobre la importancia de los humedales en la conservación de la biodiversidad y en la regulación natural del entorno.

Finalmente, el día 21, Vitoria nos despedía con una preciosa nevada. Así, emprendimos el regreso con la sensación de haber vivido una experiencia muy completa, en la que naturaleza, cultura y convivencia se entrelazaron a pesar de las inclemencias meteorológicas. Porque, sin duda, ni el frío ni el agua pudieron con este estupendo grupo, siempre dispuesto a aprender, a caminar y a dejarse sorprender por cada paisaje y cada historia del País Vasco.

VIAJE A OPORTO Y VALLE DEL DUERO

 

 

Del 21 al 24 de octubre, un entusiasta grupo de personas socias y simpatizantes de ADENEX emprendimos un nuevo viaje hacia uno de los destinos más evocadores de la Península Ibérica: Oporto y el Valle del Duero. Durante cuatro intensos días recorrimos paisajes llenos de historia, cultura, vino y naturaleza, en una experiencia que nos permitió comprender mejor la estrecha relación entre el ser humano y el entorno natural del norte de Portugal.

Nuestro destino comenzó el 21 de octubre, cuando partimos desde Extremadura rumbo a tierras lusas. La primera parada nos llevó a Aveiro, conocida como la “Venecia portuguesa”, donde los canales, las barcas moliceiras y las fachadas coloridas componen un paisaje de luz y serenidad. Allí disfrutamos de la gastronomía local y de un paseo entre las playas de Barra y Costa Nova, un recorrido por pasarelas de madera disfrutando de una increíble puesta de sol. 

El segundo día estuvo dedicado a descubrir el alma de Oporto, ciudad Patrimonio de la Humanidad. De la mano de nuestra guía, Andreia Lopo, paseamos por su casco histórico, entre empinadas calles, azulejos centenarios y miradores con vistas al río Duero. Andreia nos transmitió, con su conocimiento y simpatía, el espíritu auténtico de la ciudad, esa mezcla de melancolía y vitalidad que la hace única. Tras un almuerzo en un restaurante local, visitamos el majestuoso Palacio de la Bolsa, ejemplo del esplendor comercial del siglo XIX y una joya arquitectónica que resume la historia económica de Portugal. La tarde finalizó con tiempo libre en La Ribeira, donde muchos disfrutamos del ambiente junto al río y de la gastronomía portuense.

 

 

El tercer día fue, sin duda, uno de los momentos más especiales del viaje: la travesía fluvial por el río Duero. Desde el muelle de Estiva embarcamos hacia Régua, navegando entre viñedos en terrazas y colinas cubiertas de verde, en un paisaje declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. A bordo, brindamos con vino de Oporto y compartimos un almuerzo mientras ascendíamos las esclusas de Crestuma-Lever y Carrapatelo, admirando la grandiosidad de las obras hidráulicas y la belleza natural del valle. En Régua, continuamos hacia Amarante, una pequeña joya del norte portugués con su emblemático puente de São Gonçalo sobre el río Támega. Su atmósfera tranquila y su patrimonio barroco fueron el broche perfecto para un día inolvidable.

 

 

El último día, antes de regresar, aún tuvimos tiempo para una última mirada a Oporto. Paseamos por la plaza de la Catedral, con sus vistas impresionantes sobre la Ribeira, y la Iglesia de Santa Clara, una joya del barroco portugués que nos dejó sin palabras por la riqueza de su ornamentación. Pasear por el Puente de San Luis I, símbolo indiscutible de la ciudad, fue una despedida perfecta antes de emprender el regreso, con una última parada en Aveiro para compartir la comida y las últimas impresiones de un viaje lleno de momentos compartidos.

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Andreia Lopo, cuya profesionalidad, amabilidad y profundo conocimiento del patrimonio natural y cultural de Portugal fueron clave para que este viaje resultara tan enriquecedor. Y, por supuesto, gracias también a todo el grupo participante, por su entusiasmo, compañerismo y espíritu de descubrimiento.

Este viaje a Oporto y el Valle del Duero reafirma el compromiso de ADENEX con el turismo ambiental responsable: conocer para respetar, viajar para aprender, y compartir para conservar. Portugal nos recibió con los brazos abiertos, y nosotros volvemos con la certeza de haber vivido una experiencia que une naturaleza, historia y amistad.

Contacto

    

Plaza Santo Ángel, 1
06800 Mérida (Extremadura)

 

telf: +34 924 387 189

 

 adenex@adenex.org

 

Síguenos